jueves, 27 de marzo de 2008

Regalo de bodas



A T.B, ¡todo el visceral desprecio, carajo!

Quiero salir y gastarle chanzas a mi rabia
Para que no se tome tan en serio los desplantes
Quiero comprar revistas en la Avenida segunda
Y escuchar cómo tañen las campanas de San Pedro
Quiero hacer un auto de fe con tus retratos
Justo en el centro del Jardín de Paz
Y contar
Después
los guijarros y los caracoles

Quiero una tarde acomodada
Para hurgar mi diccionario de italiano
Quiero gastar las suelas de mis botas
Y entrar en los teatros
Quiero irme y hablar conmigo mismo
perderme entre la gente
Tomarme
Quizás
una taza en Café Mundo
Y con delicada caligrafía
Escribirte una o dos postales

Y preguntarte sobre tus 31 años
y tu perfecta vida de imbécil
Sobre tus necesidades primarias
y tu rol de esposa devota

Quiero saber de tus mediocres elecciones
De la alegría de cumplir
ante Dios y ante los hombres
y de tu sagrado derecho a sentirte
cuanto antes
digna procreadora de la especie

Permíteme indagar sobre tu euforia
de subirte al tren y dejar a como dé lugar
la estación de las mustias solteronas
de burlar la sexagenaria soledad
y procurarte un ocaso acompañada
únicamente
del acerado calor del compromiso

Y ahora déjame regresar cantando
hacerme trampa en el ajedrez
fumarme un cigarro y buscar huevos de pascua en Sabana
esperar despierto a los reyes magos
asustarme con el coco
cuestión de gastarle chanzas a mi rabia
cuestión de que sepa que todas las mentiras
dejan el mismo sabor de boca.

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