Marchaos pues pájaros mañaneros
Marchaos
¿No es acaso grande la ciudad?
¿Debidamente amplias las avenidas?
Numerosos son los árboles
Llenos de recovecos, sus troncos viejos
Tampoco escasean los campanarios
ni son pocos los desgastados techos
repletos de emplastos
Abundan, amigos míos, las cabezas
de laureados monumentos
donde podéis depositar vuestras tempraneras caquitas
Y los balcones, y las salientes, y las cornisas
de los grandes edificios
donde podéis entregaros a vuestros sonoros devaneos
Si los preferís hay también antenas
cables, postes, verjas, dinteles
pequeños arbustos, jardines,
huecos en los muros de piedra
Y si miráis, y prestáis atención
veréis allá, en las plazas
cómo abren ya las panaderías.
Volad pues por vuestras primeras migas
Id y desplegad vuestras alas
entre las hojas tiernas de la primavera
Sortead , eso sí, a los peatones
y no os olvidéis de alegrarle el día a los viejitos
a algún ferviente madrugador
de pasos presurosos
Anunciad el alba a los virtuosos
de empeñados corazones
que luchan día a día
contra la fatiga
de despertarse
¡Pero de prisa!
privadme de vuestra presencia
de vuestra barahúnda
Alejaos de mi ventana y de mi techo
Que cese vuestro estertor
Devolvedme la solemnidad de mi silencio
Que a falta de algo mejor
He vuelto a casa otra vez
trasnochado
borracho
perdido
sábado, 16 de mayo de 2009
viernes, 3 de octubre de 2008
Sueño de los amantes políglotas
Et si on allait tous nus dans les étangs
Nuotare sotto il vecchio sole di giugno
Deeply lost among the nymphs and swans
No habría por qué (amor) aprender ninguna lengua más
Nuotare sotto il vecchio sole di giugno
Deeply lost among the nymphs and swans
No habría por qué (amor) aprender ninguna lengua más
Al tedio
Resulta tan fácil el tedio
Dímelo tú si no
Es como contar
uno
dos
tres
seguir leyendo
y descubrir que este texto
no va a ninguna parte
Dímelo tú si no
Es como contar
uno
dos
tres
seguir leyendo
y descubrir que este texto
no va a ninguna parte
jueves, 2 de octubre de 2008
Para bien sobreponerse de un ataque
Relámete tú ahora
terco animal de estragada sangre
patético bribón que me atacó sobre el Puente de las Artes
y brindó con vino robado
por el fugaz deleite de esa noche
Y tú, también
acreditado raterito
todo escudado en sombras
que a hurtadillas deambuló por mi casa
y luego vendió mis bienes como baratijas
en alguna feria de paso
Cuando el tiempo venga
que la asmática risa de las hienas circundantes
pase a fuego y sangre vuestros desazonados sollozos
que en la antesala de los paladares
la angustia sepa a más que angustia
y que en la escudilla de los buitres
no quede ni el más mínimo rastro
de los gritos desollados
No seré yo el que dé inicio
a la ronda de indulgencias
Antes bien os adornaré con preciosos sambenitos
de esos que prenden esbeltas y destellantes hogueras
Y alzaré mi copa, una sonrisa en el rostro
feliz al fin
de continuar en pie
terco animal de estragada sangre
patético bribón que me atacó sobre el Puente de las Artes
y brindó con vino robado
por el fugaz deleite de esa noche
Y tú, también
acreditado raterito
todo escudado en sombras
que a hurtadillas deambuló por mi casa
y luego vendió mis bienes como baratijas
en alguna feria de paso
Cuando el tiempo venga
que la asmática risa de las hienas circundantes
pase a fuego y sangre vuestros desazonados sollozos
que en la antesala de los paladares
la angustia sepa a más que angustia
y que en la escudilla de los buitres
no quede ni el más mínimo rastro
de los gritos desollados
No seré yo el que dé inicio
a la ronda de indulgencias
Antes bien os adornaré con preciosos sambenitos
de esos que prenden esbeltas y destellantes hogueras
Y alzaré mi copa, una sonrisa en el rostro
feliz al fin
de continuar en pie
lunes, 29 de septiembre de 2008
Plegaria por el buen descanso
A Álvaro Menén Desleal
Cuando hubo de presentarse ante ti, Señor
con su suetercito blanco espinado aún
de juguetones pelitos de viejo dálmata
y su ácido humor inveterado
La barba cana desprovista de maneras
dignas de observarse en un rito funerario
espero que hayas sido calmo
lento a la ira
hayas olvidado tu santo protocolo canónico
y lo hayas hecho entrar, sin más
con el gesto de aquel que recibe a un amigo que vuelve
Que no haya pesado más en ti
su loca aspereza provocadora
su enconada desavenencia con el civismo
sanguinario de los dictadores
que le hizo cosechar exilios y el odio
de más de alguna de tus fieles santurronas
Que por el contrario hayas hecho a un lado
por una vez, tu inquebrantable compostura
y te haya sentado bien su cinismo manifiesto
Que hayan compartido una copita de vino
y ya a la vera de la tarde
hayas hecho reposar sus infatigables alpargatas
y lo hayas conducido a deleitarse
en tu celestialísima biblioteca
donde solo entran
-Y así sea por los siglos de los siglos-
Los mejores y más depurados arquitectos de la palabra
Cuando hubo de presentarse ante ti, Señor
con su suetercito blanco espinado aún
de juguetones pelitos de viejo dálmata
y su ácido humor inveterado
La barba cana desprovista de maneras
dignas de observarse en un rito funerario
espero que hayas sido calmo
lento a la ira
hayas olvidado tu santo protocolo canónico
y lo hayas hecho entrar, sin más
con el gesto de aquel que recibe a un amigo que vuelve
Que no haya pesado más en ti
su loca aspereza provocadora
su enconada desavenencia con el civismo
sanguinario de los dictadores
que le hizo cosechar exilios y el odio
de más de alguna de tus fieles santurronas
Que por el contrario hayas hecho a un lado
por una vez, tu inquebrantable compostura
y te haya sentado bien su cinismo manifiesto
Que hayan compartido una copita de vino
y ya a la vera de la tarde
hayas hecho reposar sus infatigables alpargatas
y lo hayas conducido a deleitarse
en tu celestialísima biblioteca
donde solo entran
-Y así sea por los siglos de los siglos-
Los mejores y más depurados arquitectos de la palabra
Apología del retorno
A mis amigos
Cuando mi vida toque diciembre
plántale cara al gris de la tarde
y no llores
Paséate entre el murmullo de los parques
como un día cualquiera
y redescubre río arriba
aquel lejano primer deshielo de la primavera
en que salimos jubilosos
como nuevos críos
a corretear la polinización bajo el tierno sol de la mañana
Rememora las inflamadas risas del verano
Las tabernas de las grandes ciudades
Las tramposas mieles de la altivez
que nos hicieron pensar
que todo era para siempre
Y sobre todo, no olvides
las arrebujadas nubes que acompañaron la caída de las hojas
cuando el mundo a media luz
hacía presagiar ya el momento presente
Entonces vuélvete
No mires río abajo para renegar de la corriente
Piensa en que tal vez
y solo tal vez
nos encontraremos de nuevo
en algún otro lugar
en algún otro enero
Cuando mi vida toque diciembre
plántale cara al gris de la tarde
y no llores
Paséate entre el murmullo de los parques
como un día cualquiera
y redescubre río arriba
aquel lejano primer deshielo de la primavera
en que salimos jubilosos
como nuevos críos
a corretear la polinización bajo el tierno sol de la mañana
Rememora las inflamadas risas del verano
Las tabernas de las grandes ciudades
Las tramposas mieles de la altivez
que nos hicieron pensar
que todo era para siempre
Y sobre todo, no olvides
las arrebujadas nubes que acompañaron la caída de las hojas
cuando el mundo a media luz
hacía presagiar ya el momento presente
Entonces vuélvete
No mires río abajo para renegar de la corriente
Piensa en que tal vez
y solo tal vez
nos encontraremos de nuevo
en algún otro lugar
en algún otro enero
martes, 12 de agosto de 2008
Pequeño ritual del fuego
Para Cristina
Fuiste una pausa breve, un brevísimo respiro
una flor inesperada que venció la blasfemia del hielo
un idioma comprensible que derramó su nombre
sobre la honda herida
hasta remover de nuevo
los hilos fundamentales de la vida
Repentina, más repentina que la luz del rayo
que acuna las noches solitarias y trémulas
se anidó tu mirada en mi mirada
y fuiste como el fuego primero, inasible e indómito
el alma de una llama que asusta y reconforta
Fuiste una pausa breve, un brevísimo respiro
una flor inesperada que venció la blasfemia del hielo
un idioma comprensible que derramó su nombre
sobre la honda herida
hasta remover de nuevo
los hilos fundamentales de la vida
Repentina, más repentina que la luz del rayo
que acuna las noches solitarias y trémulas
se anidó tu mirada en mi mirada
y fuiste como el fuego primero, inasible e indómito
el alma de una llama que asusta y reconforta
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