Me vuelvo viejo en el intento por evitarlo
el pasado se me atora de golpe
como un trozo de pan aciago
Ya el tiempo ha traído
la odiosa primavera de las canas
ya vendrán
inevitablemente
los días de los surcos
y las cicatrices
mientras, destrozo espejos
advierto, cada mañana
que me parezco
cada día
un poco más a la muerte
martes, 29 de abril de 2008
domingo, 27 de abril de 2008
miércoles, 2 de abril de 2008
Chanson de minuit
Yo quería ser bueno y aplicado
como un monaguillo de iglesia
y voltear la otra mejilla
cuando fuera necesario
Yo deseaba inundar de solemnísimos tedeum
las cuatro esquinas del futuro
y tapizar de encendidos exvotos
los muros del reino de los cielos
Yo quería seguir con riguroso afán
la liturgia de las horas
y arder aromáticos inciensos
en los altares de la gloria y la virtud.
Pero la otra noche
el odio latigó con lazos de sangre
mis buenas intenciones
desbarató mis clepsidras
y mis veladoras
y me dio a probar el fondo amargo de la absenta
para que termináramos, entre los dos,
echándonos a suerte
las ropas de la culpa
Ciego y excitado
Agité las campanas del jardín de los súcubos
Alcé mi mano a la desbordante mano de Satán
Y con un ardor de tripas placentero
A través del brutal bramido de la locura
Descubrí los llanos promisorios de la venganza
Y fue insoportablemente hermoso
Indefectiblemente humano
Demencialmente sacrílego
Como un Calígula
Ímpudicamente feliz y despiadado
como un monaguillo de iglesia
y voltear la otra mejilla
cuando fuera necesario
Yo deseaba inundar de solemnísimos tedeum
las cuatro esquinas del futuro
y tapizar de encendidos exvotos
los muros del reino de los cielos
Yo quería seguir con riguroso afán
la liturgia de las horas
y arder aromáticos inciensos
en los altares de la gloria y la virtud.
Pero la otra noche
el odio latigó con lazos de sangre
mis buenas intenciones
desbarató mis clepsidras
y mis veladoras
y me dio a probar el fondo amargo de la absenta
para que termináramos, entre los dos,
echándonos a suerte
las ropas de la culpa
Ciego y excitado
Agité las campanas del jardín de los súcubos
Alcé mi mano a la desbordante mano de Satán
Y con un ardor de tripas placentero
A través del brutal bramido de la locura
Descubrí los llanos promisorios de la venganza
Y fue insoportablemente hermoso
Indefectiblemente humano
Demencialmente sacrílego
Como un Calígula
Ímpudicamente feliz y despiadado
domingo, 30 de marzo de 2008
Apuntes de un vándalo maníaco depresivo
Voy a sorber la tarde desde un bar en barrio Otoya
y permitir que su espuma inyecte sangre en mi mirada
para así dejar las anáforas de lado
y caminar recto y sin ambages
sobre este piso que cruje
bajo mis pasos
Se me antoja ser fresco y simple
salir sin pagar
correr descalzo
y orinar las fuentes de los parques
escarbar hoyos en la tierra
jugar con el barro
reír y gritar que el mundo es un
ijueputa´emierdabienecho
enamorar a las estatuas
y apretarle los pezones
decirles piropos sucios
sortear las vacas del "cow parade"
y tumbarlas a trompadas
escribir tu nombre a escupitajos
en las losas de la plaza central
desplomarme en una acera
para que duela la caída
y me recuerde
que estoy vivo
y luego
solo...
Voy a sorber el rocío desde una torre de catedral
y permitir que la noche hidrate mi resaca
para así dejar la mala cara de lado
y fingir con descarnada precisión
que el hastío no me está ganando esta partida.
y permitir que su espuma inyecte sangre en mi mirada
para así dejar las anáforas de lado
y caminar recto y sin ambages
sobre este piso que cruje
bajo mis pasos
Se me antoja ser fresco y simple
salir sin pagar
correr descalzo
y orinar las fuentes de los parques
escarbar hoyos en la tierra
jugar con el barro
reír y gritar que el mundo es un
ijueputa´emierdabienecho
enamorar a las estatuas
y apretarle los pezones
decirles piropos sucios
sortear las vacas del "cow parade"
y tumbarlas a trompadas
escribir tu nombre a escupitajos
en las losas de la plaza central
desplomarme en una acera
para que duela la caída
y me recuerde
que estoy vivo
y luego
solo...
Voy a sorber el rocío desde una torre de catedral
y permitir que la noche hidrate mi resaca
para así dejar la mala cara de lado
y fingir con descarnada precisión
que el hastío no me está ganando esta partida.
jueves, 27 de marzo de 2008
Regalo de bodas

A T.B, ¡todo el visceral desprecio, carajo!
Quiero salir y gastarle chanzas a mi rabia
Para que no se tome tan en serio los desplantes
Quiero comprar revistas en la Avenida segunda
Y escuchar cómo tañen las campanas de San Pedro
Quiero hacer un auto de fe con tus retratos
Justo en el centro del Jardín de Paz
Y contar
Después
los guijarros y los caracoles
Quiero una tarde acomodada
Para hurgar mi diccionario de italiano
Quiero gastar las suelas de mis botas
Y entrar en los teatros
Quiero irme y hablar conmigo mismo
perderme entre la gente
Tomarme
Quizás
una taza en Café Mundo
Y con delicada caligrafía
Escribirte una o dos postales
Y preguntarte sobre tus 31 años
y tu perfecta vida de imbécil
Sobre tus necesidades primarias
y tu rol de esposa devota
Quiero saber de tus mediocres elecciones
De la alegría de cumplir
ante Dios y ante los hombres
y de tu sagrado derecho a sentirte
cuanto antes
digna procreadora de la especie
Permíteme indagar sobre tu euforia
de subirte al tren y dejar a como dé lugar
la estación de las mustias solteronas
de burlar la sexagenaria soledad
y procurarte un ocaso acompañada
únicamente
del acerado calor del compromiso
Y ahora déjame regresar cantando
hacerme trampa en el ajedrez
fumarme un cigarro y buscar huevos de pascua en Sabana
esperar despierto a los reyes magos
asustarme con el coco
cuestión de gastarle chanzas a mi rabia
cuestión de que sepa que todas las mentiras
dejan el mismo sabor de boca.
jueves, 31 de enero de 2008
Ana
Ana,
guarda de la sonrisa del tiempo
celosa cebadora del mate
frágil pajarillo de alas huidizas
vienes montada en una brisa de diciembre
destellando chispas
como una brizna de trigo maduro
como una luz azul
escapada de las tierras
de entre el Paraná y el Uruguay
Y así, tibia,
alivias mi día porteño
como un chorrito de vino joven
como un perfume de precioso sándalo.
Buenos Aires- San Salvador
guarda de la sonrisa del tiempo
celosa cebadora del mate
frágil pajarillo de alas huidizas
vienes montada en una brisa de diciembre
destellando chispas
como una brizna de trigo maduro
como una luz azul
escapada de las tierras
de entre el Paraná y el Uruguay
Y así, tibia,
alivias mi día porteño
como un chorrito de vino joven
como un perfume de precioso sándalo.
Buenos Aires- San Salvador
martes, 29 de enero de 2008
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